
El transporte marítimo gana protagonismo como alternativa para la exportación de flores desde países como Ecuador, Colombia, Kenia y Etiopía, impulsado por avances tecnológicos y una mayor eficiencia logística. Especialistas del sector destacan que este cambio representa una evolución estratégica para la floricultura internacional, sin reemplazar completamente al transporte aéreo.
La consolidación de cadenas de frío, el uso de contenedores refrigerados y la mejora en los procesos poscosecha han permitido mantener la calidad y vida útil de las flores durante travesías marítimas de mayor duración. Este modelo facilita la planificación de grandes volúmenes para mercados internacionales, al tiempo que reduce significativamente las emisiones asociadas al transporte y optimiza los costos logísticos.
La consolidación del transporte marítimo para flores impulsa el desarrollo de servicios logísticos especializados y fortalece la competitividad de la cadena exportadora. Para Ecuador, esta tendencia representa una oportunidad para ampliar su presencia en mercados internacionales mediante operaciones más eficientes, sostenibles y adaptadas a las nuevas exigencias del comercio mundial.
Fuente: Thursd