
El incremento del precio internacional del petróleo volvió a evidenciar una de las principales debilidades estructurales de Ecuador: su dependencia de combustibles refinados importados. En marzo de 2026, el país alcanzó ingresos petroleros por $881,4 millones, la cifra mensual más alta en más de dos años, impulsada por la tensión energética global tras el conflicto con Irán.
Sin embargo, el beneficio económico fue rápidamente absorbido por el aumento del costo de importación de diésel y gasolinas. Ecuador desembolsó $776,9 millones en combustibles refinados durante el mismo mes, dejando un margen neto de apenas $104,6 millones entre exportaciones petroleras e importaciones energéticas. El incremento en la factura petrolera refleja el impacto de la volatilidad internacional sobre una economía que aún carece de suficiente capacidad de refinación.
Más allá del precio del petróleo, analistas advierten que el verdadero problema radica en la estructura energética del país. Mientras Ecuador continúe exportando crudo e importando gran parte de los combustibles que consume, seguirá expuesto a shocks internacionales que presionan las cuentas fiscales, elevan el costo de los subsidios y reducen el beneficio real de los altos precios petroleros.
Fuente: La Hora
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