La inestabilidad en la recuperación de la economía china, las elevadas tasas de interés en las economías occidentales y el riesgo de recesión que podría paralizar el crecimiento potencial y las tensiones geopolíticas actuales generan incertidumbre, debido a que cualquier escalada de estos conflictos podría afectar profundamente la trayectoria de la economía global.
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