Aviación Naval, Guayaquil, 7 de agosto, 08:00 de la mañana. Personal uniformado entra y sale de una de sus oficinas, lo mismo un grupo de personas ajenas a la institución que llevan cámaras, grabadoras y curiosidad, mucha curiosidad. De pronto, el murmullo de sus voces se ve interrumpido en la sala por la orden que emana del personal naval: nadie podrá subirse al avión ni entrar a Galápagos si no se realiza la prueba de covid-19. Entonces, conmina a los presentes, con voz contundente, a acercarse a la brigada que se encarga de tal procedimiento.
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