
La empresa naviera Maersk señala que las constantes dificultades globales obligan a las cadenas de distribución en América Latina a buscar un equilibrio entre el control de costos y la velocidad de respuesta. El presidente regional de la firma, Antonio Domínguez, explica que para superar los problemas del entorno actual ya no basta con mover cajas de un punto a otro. El operador advierte que el verdadero reto actual es diseñar rutas flexibles que se adapten rápido a los imprevistos.
El análisis de la firma destaca que la clave para proteger el traslado de las mercancías es contar con una visibilidad total desde el origen hasta el destino final. El uso de datos en tiempo real y herramientas tecnológicas permite adelantarse a los retrasos y tomar decisiones rápidas antes de que afecten las entregas en los puertos. La naviera enfatiza que trabaja de la mano con sus clientes para entender sus necesidades y ofrecerles soluciones logísticas integradas.

El futuro del comercio regional exige dejar atrás los planes de transporte rígidos y prepararse para enfrentar la inestabilidad como algo normal del mercado. Mantener los negocios en marcha en el continente dependerá de la capacidad de combinar el transporte por mar con almacenes estratégicos y camiones en tierra. A largo plazo, conectar todos estos servicios de forma sencilla será la estrategia indispensable para que las empresas sigan compitiendo en el mundo.
Fuente: Mundo Marítimo
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