BID: El intercambio comercial sentirá un fuerte impacto

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El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha puesto en el tapete lo que cree que podría ser un duro para el comercio de la región.

“La pandemia del coronavirus tiene el potencial de causar estragos al comercio y el proceso de integración de América Latina y el Caribe (ALC), por lo que es vital que los gobiernos tomen medidas comerciales adecuadas para reducir su impacto en la economía y la vida de sus ciudadanos”, señala un informe de la entidad.

Ecuador está inserto en el mercado mundial. Es un nato exportador de materias primas, el principal exportador de banano, y uno de los tres más importantes de camarón. La economía costeña está supeditada a estos rubros, a los que se suma la pesca, flores, cacao, plátano, frutas, concentrados.

En tanto que los ingresos del Estado y que sirven para obras salen de las ventas de petróleo. En 2019 las exportaciones petroleras sumaron 8.679 millones de dólares y las no petroleras $ 13.649 millones.

Las exportaciones tradicionales (banano, camarón, café, cacao y atún y pescado fresco representaron 8.337 millones de dólares, de acuerdo con el Banco Central del Ecuador.

En los últimos 100 años, el mundo ha visto siete pandemias (las gripes española, asiática y de Hong Kong, H1N1, SARS, MERS y Ebola), las cuales han traído efectos económicos del lado de la oferta, como la súbita reducción de la fuerza laboral, y de la demanda, como el contagio de los consumidores, restricciones a su movilidad y la tendencia de ahorrar dinero frente a la incertidumbre, pone como antecedente el BID.

Los impactos de las crisis pandémicas al comercio mundial y regional han sido en su mayoría moderados, ya que afectaron principalmente países de menor peso económico en la economía global y porque se logró limitar el contagio.

Pero al parecer esta vez es diferente, señala el BID. “El impacto de esta crisis puede superar con creces los de la gripe española de 1918 que, a excepción de las demás, afectó las principales economías del mundo y de la región, con una reducción estimada de 10 % del comercio mundial y de cerca de 20 % de los intercambios regionales”.

Pero la crisis del coronavirus podría superar a la gripe española debido a la gran conectividad humana y comercial que hoy vivimos como consecuencia de la gran liberalización de la posguerra, menores costos de transporte y comunicación y el desarrollo de las cadenas globales de valor.

La Gran Recesión de 2008-2009, que llevó a una caída histórica anual de 20 % en el comercio mundial y latinoamericano, deja claro las implicaciones que pueden tener estos cambios estructurales.

Como antesala de lo que viene, los primeros datos comerciales del 2020 son poco reconfortantes.

China, el epicentro de la pandemia y de las cadenas globales de valor, vio caer las exportaciones en un 17% y las importaciones un 4% en el primer bimestre del 2020, comparado con ese mismo período el año anterior. Las exportaciones de ALC hacia China y las importaciones desde ese país a la región también disminuyeron en el mismo período en un 12% y 6%, respectivamente.

En Estados Unidos, las importaciones totales y las que vienen de ALC también cayeron en enero, en un 4 % y 2 % en términos anuales, respectivamente, cuando apenas comenzaba la pandemia. Y en Brasil, las exportaciones del primer bimestre del año se redujeron un 8,5 %, también en términos anuales.

Estas cifras son alarmantes si se tiene en cuenta que el comercio mundial ya se encontraba en plena desaceleración: en 2019 creció apenas 1 %, comparado con un promedio de 5 % en las últimas dos décadas.

Por los datos históricos disponibles, esta es una crisis que podría afectar a todos los países de ALC, sin importar su nivel de especialización. Aunque los precios de commodities como el petróleo y cobre enfrenten mayor volatilidad, los bienes manufacturados son más vulnerables a paradas súbitas, por la dependencia de las cadenas de valor y por la posibilidad de posterguen las compras por parte de los consumidores.

Asimismo, los servicios como el turismo se verán particularmente afectados por las medidas de contención como la disminución drástica de los vuelos, los cierres obligatorios de hoteles y el impacto de la enfermedad en su fuerza laboral.

Una noticia alentadora es que estas mismas crisis del pasado sugieren que existe la posibilidad de una recuperación rápida -la llamada recuperación en “V”-. Este resultado, sin embargo, va a depender no solamente de las políticas fiscales, monetarias y de salud, sino también de las políticas comerciales y de integración que tomen los gobiernos.

Fuente: Diario Expreso

Guardado en:  BID | COMERCIO EXTERIOR | ESTADOS UNIDOS
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