En 2024, la industria del transporte marítimo, responsable de aproximadamente el 3% de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2), intensificó sus esfuerzos por reducir su huella ambiental. Con una flota global de alrededor de 58.000 buques mercantes y estimaciones que prevén que las emisiones del sector podrían representar el 10% de las emisiones globales para 2050 si no se toman medidas, la preferencia de los armadores de ordenar buques propulsados por GNL fue un de los aspectos más interesantes en la transición energética del sector hacia la adopción de combustibles alternativos y tecnologías más sostenibles.
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